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Neoliberales: la miopía antropológica

Se ha escrito mucho sobre el fenómeno neoliberal. Sus fuentes intelectuales y genealogía han sido exploradas por académicos como Fernando Escalante, Dani Rodrik y Joseph Stiglitz, Sheri Berman y Niklas Olsen, entre otros, quienes hicieron balance de su impacto en la economía, los modelos de desarrollo y las políticas públicas; con una profundidad que rebasa las simples caricaturas de apologistas y detractores. Pero siempre vale la pena revisitar su actualidad.

Y es que el neoliberalismo es mucho más que una doctrina económica o un conjunto de recetas para la privatización y el ajuste. Siendo un proyecto político triunfante —en tanto modo de concebir y reformatear el orden y las instituciones dentro de una sociedad y época determinados— el neoliberalismo tiene una arista menos explorada dentro de nuestro debate cotidiano. Se trata de su faceta antropológica, ligada a una peculiar visión de la persona y la comunidad humanas.

Los neoliberales parten de la asunción de la persona en tanto homo economicus fundado en la primacía, a ratos avasallante, de una razón de mercado. De un mercado desregulado, cuya acción sería capaz de producir, de forma paulatina, mares de riqueza derramable. Privilegiando al consumidor antes que al ciudadano, al individuo antes que la comunidad, el credo neoliberal reduce la compleja y contradictoria esfera de los derechos de ciudadanía a una de sus dimensiones. Desde una lógica de individualismo posesivo —Mac Pherson dixit— elevada al rango de dogma, empobrecedor de la plural y sofisticada tradición liberal.

Semejante miopía antropológica parece impermeable a la fuerza de los hechos y del debate argumentado. Si en un país la privatización de los servicios públicos no trae las mejoras prometidas de cobertura y calidad, la respuesta será que aquella no ha ido suficientemente lejos. Si la corrupción, los oligopolios y las prácticas neopatrimoniales aparecen ligadas a los procesos de venta de activos públicos, los empresarios voraces y políticos venales —y no la agenda misma— cargarán con la culpa. Si el crecimiento mediocre lastra economías sumisas al Consenso de Washington, se seguirá responsabilizando a las décadas de modelo sustitutivo de importaciones. Todo lo que menciono arriba son ejemplos de extraídos de nuestra realidad continental, mal le pese a los adoradores —que no discípulos— de Hayek, Mises y Friedman.

No importa que el Banco Mundial y el Fondo Monetario aconsejen revisar sus viejas tesis: los neoliberales dogmáticos creerán, como los leninistas, que la realidad debe acomodarse a aquellas y no a la inversa. No por gusto sus lógicas radicales suelen reforzarse mutuamente, pavimentando sus victorias. Todo sacrificio —a costa de las personas o la naturaleza— es plausible, en aras de la supuesta realización del dogma del mercado total. La economía mixta, la regulación pública, el monitoreo de la sociedad civil, la relevancia de otros derechos y otras ciudadanías son pecado para quienes sostienen la miopía antropológica del neoliberalismo triunfante.

DISTOPÍA CRIOLLA

Por Armando Chaguaceda – 27 enero, 2020 12:08 am

https://www.razon.com.mx/opinion/armando-chaguacedad-neoliberales-la-miopia-antropologica/

Armando Chaguaceda

Licenciado en Educación (Instituto Superior Pedagógico, La Habana, 2000) y en Historia (Universidad de La Habana, 2006). Máster en Ciencia Política (Universidad de la Habana, 2004) y Doctor en Historia y Estudios Regionales (Universidad Veracruzana, 2012). Investigador en Gobierno y Análisis Político AC. Ha sido profesor en el Instituto Superior Pedagógico y la Universidad de la Habana (2001-2008). Desde 2009 ha sido docente en El Colegio de Veracruz, la Universidad Veracruzana, la Universidad Iberoamericana y la Universidad de Guanajuato. Ha sido Profesor Visitante en la Universidad Politécnica de Nicaragua (2010), la Universidad Central de Venezuela (2011), la Universidad de Girona (2018), la Universidad Sorbona la Nueva (2019-2020). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (México), Nivel 1 (desde 2013). Miembro (como analista país para los casos de Cuba y Venezuela) del proyecto V-Dem (Universidad de Gothemburg), así como de la Latin American Studies Association y de Amnistía Internacional. Se ha especializado en el estudio de los procesos de democratización y desdemocratización así como en la relación estado-sociedad civil en Latinoamérica y en Rusia. Compilador y coautor de seis libros y autor de alrededor de treinta artículos académicos sobre las temáticas antes mencionadas.

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