Influir en el vecindario: propaganda y movilización del Estado cubano en Latinoamérica
Este texto se elabora con base a un resumen ejecutivo de los resultados de monitoreo sobre el Sharp Power del Estado Cubano, realizado por el equipo de investigación de GAPAC, en febrero-marzo 2024.
Durante el periodo febrero-marzo 2024, las narrativas del gobierno cubano -diseñadas para legitimar su régimen político autocrático, justificar sus agendas e incrementar la influencia exterior del Estado insular- encontraron diversas formas de articulación en el contexto general de América Latina. En un contexto donde dichas agendas e ideas confluyen y se articulan con las de otros regímenes autoritarios, aliados al cubano.[1] Destacan entre estas narrativas la añeja y muy efectiva denuncia del “bloqueo” estadounidense, así como la más reciente exigencia por retirar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, definida por del Departamento de Estado. Ambas campañas encontraron resonancia en los denominados “grupos de solidaridad con Cuba” -en realidad grupos de apoyo al gobierno cubano- dispersos por la región, en actores políticos específicos afines al régimen y en foros de distinta naturaleza.
Dentro de estos últimos espacios, participaron un buen número actores de la academia, los medios y la política regional; motivo por el que los destacamos en este breve informe. Ciertamente, narrativas como las mencionadas acrisolaron consistentemente en foros del multilateralismo latinoamericano, tales como la VIII Cumbre de la CELAC, así como en otros espacios convocados desde La Habana. Por ejemplo, las jornadas mundiales contra el bloqueo o el Coloquio Patria.
Acontecimientos tales muestran la aún persistente capacidad y vocación del Gobierno de Cuba por proyectar, hacia el resto de América Latina, sus propias narrativas, las cuales son bien recibidas por un cúmulo de actores ideológica y políticamente afines. Quienes, a su vez, las diseminan en sus respectivos espacios de influencia.
De esta manera, el régimen es capaz de poner en tela de juicio las sistemáticas violaciones a los derechos humanos y la democracia que se cometen en la isla, así como la crisis económica y de abastecimiento que no ha cesado durante la última década.
Narrativas como la del “bloqueo” exculpan, en efecto, a las élites cubanas de mencionados acontecimientos, trasladando la responsabilidad hacia un actor externo supuestamente injerencista –como los Estados Unidos, quien, mediante sanciones y otros instrumentos de coerción económica, agudizaría intencionalmente la delicada situación de la isla. Todo esto, con el fin único de desacreditar la “Revolución Cubana” y cumplir con una suerte de objetivos imperialistas.
De ahí que, así como distintos actores suscribieron las narrativas del régimen en espacios como la CELAC, haya sucedido lo propio durante las movilizaciones cubanas del 17 de marzo. Ante estos eventos, los aliados del Gobierno cubano en América Latina se articularon rápidamente, minimizando las demandas y capacidad de agencia de la sociedad isleña, mientras atribuían las protestas a la influencia oportunista de Estados Unidos.
Todos estos discursos son, pues, una expresión eminente de cómo el Sharp Power cubano[2] adquiere relevancia regional y se articula con diversos actores a lo largo de América Latina y el Caribe. De este modo, el Gobierno de Díaz-Canel ha logrado, en diversas instancias, enrarecer el entorno informativo de la zona, desviando la atención de aquellos asuntos que impiden a la sociedad cubana ejercer plenamente sus derechos políticos y acceder a servicios y bienes públicos.
- Jornada internacional en contra del bloqueo
El 25 de febrero del 2025 se llevó a cabo una jornada internacional contra el bloqueo en Cuba, también conocida como “Jornada Puentes de Amor”. Este acontecimiento impulsó el activismo de las organizaciones cubanas de solidaridad a lo largo de América Latina y el mundo. Las jornadas contra el bloqueo son, por lo tanto, un marco para la expresión articulada y conjunta de actores afines al régimen, encubiertos bajo la fachada de la sociedad civil independiente.
Las movilizaciones fueron realizadas, mayormente, por ciudadanos cubanos, generalmente agrupados en las ya mencionadas organizaciones de solidaridad, e, incluso, en las brigadas de médicos enviadas por el régimen hacia otros países. Esta clase de expresiones no solo tuvo lugar en la generalidad de América Latina y el Caribe, sino también en países como Estados Unidos y Canadá.
- VIII Cumbre de la CELAC
La VIII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se realizó entre el 1 y 2 de marzo del 2024, en San Vicente y las Granadinas. La representación de Cuba tuvo una participación activa en el evento, promoviendo una “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, que cumplía su décimo aniversario.
Este foro mostró cómo los líderes de la izquierda preponderante en Latinoamérica se pliegan a las denuncias habituales del régimen cubano respecto del bloqueo y el terrorismo, evitando, simultáneamente, criticar la represión que ocurre al interior de la isla. En este sentido, mandatarios como Rooselvet Skerrit, Primer Ministro de Dominica, iniciaron por sumarse “al reclamo mundial que pide el fin del bloqueo de EE.UU contra Cuba”.
Con aún mayor resonancia, Lula da Silva, presidente de Brasil, y Xiomara Castro, presidenta de Honduras, optaron por exigir, conjuntamente, el fin del supuesto bloqueo en contra de la isla. No obstante, el punto álgido de la diseminación de esta narrativa, acaso la más recurrente entre las promovidas por el Gobierno cubano, fue la declaración final de la Cumbre.
Desde esa declaración, mandatarios latinoamericanos entre quienes se encontraban figuras como Gustavo Petro y Nicolás Maduro, concertaron demandar “el fin del bloqueo” y rechazaron “la injustificada inclusión de Cuba en la espuria lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo”. Notamos, en consecuencia, que la CELAC se ha convertido en un espacio predilecto para suscribir las demandas del régimen cubano, juzgando al mismo tiempo a Estados Unidos como un agente adverso, por sus decisiones, al bienestar de la isla.
- Movilizaciones del 17 de marzo
Las protestas del 17 de marzo en varias provincias de la isla, expresión de insatisfacciones que llevaron a la sociedad cubana a manifestarse, una vez más, en contra de la escasez de bienes y servicios básicos y la falta de libertad impuesta por el Gobierno cubano, lograron articular a una serie de actores afines al régimen, con tal de salvar su poca credibilidad y minimizar las demandas sociales.

Naturalmente, las organizaciones de solidaridad con Cuba diseminadas por la toda la región –desde Panamá, hasta Chile, Bolivia y Argentina, fueron las primeras en expresar su solidaridad con el Gobierno cubano, haciendo ver al estallido social como un intento de desestabilización norteamericano, consecuencia directa del bloqueo impuesto a la isla.
Del mismo modo, organizaciones políticas como el ALBA-TCP, donde convergen, entre otros, dictaduras como la de Venezuela y Nicaragua, culparon a Estados Unidos “por provocar un estallido social”, instrumentalizando “de manera oportunista la difícil coyuntura económica de Cuba […] como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo”.
- Coloquio Patria
Entre el 18 y el 20 de marzo del 2024 tuvo lugar, en Cuba, el Coloquio Patria, un foro destinado a reunir a periodistas de 31 países del así denominado Sur Global, cuyo objetivo, en la edición de este año, fue discurrir en torno a una pretendida reforma de los medios de comunicación y el periodismo frente a las tendencias informativas dominantes en Occidente. Se trató de un encuentro de aprendizaje, articulación y difusión de desinformación que legitima no solo la agenda del Estado cubano, sino también la de sus aliados regionales (Ej. Venezuela) y globales (Ej. Rusia)
A este evento asistieron numerosos periodistas procedentes de América Latina, destacando también una delegación del Medio Oriente, quien buscaba denunciar los ataques israelíes a territorio palestino. Como era de esperarse, un lugar común durante el encuentro fue la denuncia del bloqueo, hecho que no impidió avanzar hacia otras narrativas emparentadas con él, como la defensa del mundo multipolar y el rechazo a los valores y la hegemonía occidental.
Consideraciones finales
A través de los acontecimientos aquí referidos, buscamos poner de manifiesto cuáles son los espacios en donde mejor fluyen las narrativas del Gobierno cubano. Foros como los mencionados posibilitan que, más allá de las denuncias dispersas en contra del “bloqueo” o la inclusión de Cuba entre los patrocinadores del terrorismo, el régimen cubano tenga la posibilidad de crear consensos entre amplios sectores de la política y los medios de comunicación latinoamericanos.
De igual forma, la narrativa específica del bloqueo demuestra tener un poderoso atractivo entre la izquierda latinoamericana preponderante y los admiradores del régimen cubano. En efecto, la denuncia en contra del embargo estadounidense es capaz de articular tanto a organizaciones supuestamente civiles, como los llamados “grupos de solidaridad”, al tiempo que reúne a un cúmulo de actores políticos de primer orden, entre los que podemos mencionar a Lula da Silva o Nicolás Maduro.
La capacidad de influjo del Gobierno cubano en el resto de América Latina se expresa, además, en acontecimientos específicos al interior de la isla. Las movilizaciones del 17 de marzo del 2024 mostraron el nivel de coordinación entre las organizaciones de solidaridad y algunos espacios políticos como el ALBA-TCP, desde donde emergió, con rapidez, apoyo discursivo para el régimen hoy comandado por Díaz-Canel.
En el caso cubano, la continuidad (temporal) con que han tejido pacientemente lazos con actores mayormente (pero no solo) de las izquierdas regionales les ofrece hoy una sui generis capacidad de influencia en países mayores en población y economía. La paradoja de combinar, en el momento de mayor fracaso económico, estampida migratoria y deslegitimación política domestica, una capacidad de influencia y normalización globales envidiables. Pero como ha señalado recientemente Steven Pinker ”Hay una renuencia a acreditar algo tan delgado y etéreo como una ̈ıdea ̧con poder causal. Parece casi místico, ¿Cómo podría algo como una idea hacer que los tanques crucen una frontera? Deberíamos superar esta presunción: las ideas son fuerzas causales en la historia. No hay nada místico en esta afirmación. Las ideas no son fantasmas; son patrones de actividad en el cerebro de los seres humanos, compartidos entre ellos por las señales físicas que llamamos lenguaje. Algunos de esos seres humanos tienen los dedos en los botones del poder destructivo masivo, por lo que de hecho tienen efectos causales”.[3] Ese poder para influir, con ideas y objetivos autoritarios, queda expuesto en los eventos descritos anteriormente.
[1] Andrés Cañizález, El metaverso del autoritarismo latinoamericano, Letras Libres
https://letraslibres.com/politica/cgll-andres-canizalez-metaverso-autoritarsmo-latinoamericano
[2] Ysrrael Camero Guevara … [et al.], Sharp Power y redes intelectuales. La presencia de Cuba en América Latina, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Dunken, 2023.
http://gobiernoyanalisispolitico.org/sharp-power-y-redes-intelectuales-la-presencia-de-cuba-en-america-latina/
[3] Matt Johnson, “There’s Nothing Mystical About Idea that Ideas Chan- ge History”. An interview with Steven Pinker, Quilette, 1 de diciembre de 2023.
https://quillette.com/2023/12/01/theres-nothing-mystical-about-the-idea-that-ideas-change-history



